jueves, octubre 06, 2005

Hoy, como cada día, en el metro...

... he venido desde mi casa hasta mi trabajo, donde estoy ahora. A mi alrededor el mundo se despereza, se pone lentamente en movimiento. El sol asoma detrás de los castillos de hormigón armado que forman el horizonte de esta ciudad. El viento fresco de Octubre intenta sacar colores a las mejillas de los viandantes que caminan por entre los árboles de esta ciudad universitaria.

Todos ellos, dormidos, como zombies, se mueven, nos movemos. El autobús traquetea. El ayuntamiento haría bien en destinar algo de dinero para asfaltar la avenida Complutense.

Salgo de un salto y aterrizo al lado del parque que se extiende entre las facultades de Físicas, Matemáticas y Químicas. Los árboles me miran inquisitivos, mientras se preguntan qué estado de ánimo tendrá hoy ese extraño ser de zapatos negros y camisa de cuadros que pasa por al lado de ellos. Hoy estaban coronados de un dorado halo hecho de luz de sol. Hoy estaban hermosos. Siempre están hermosos. Me gustaría poder decir lo mismo de mí.

Las personas, mis amigos, mis conocidos, mis compañeros de viaje... ¿qué va a ser de nosotros?

lunes, octubre 03, 2005

Un nuevo blog asoma la cabeza...

... y no es otro que el de un amigo (que no es el de los Manuskritos, evidentemente) cercano a mí. Con esta persona es posible hablar agradablemente tanto de temas serios como divertidos, tanto de cosas superficiales como profundas. Y este blog está enfocado a estas últimas, concretamente a su visión de un fenómeno tan complejo y plural como es la religión en general, y la religión Católica en particular.

Pienso que pocas cosas son tan enriquecedoras como una conversación con una persona de opiniones y creencias diferentes a las propias, y cada conversación que tengo con él sobre religión (y otros temas) es fiel a este axioma personal.

Pues bien, leer este blog es como caminar por una galería llena de recortes de periódico, cada uno de ellos basado en una conversación interesante, en una pregunta profunda, en una discusión importante, en un punto de vista inteligente y abierto.

Os animo cordialmente a que entreis en él sin espectativas y con el mismo sentimiento que tiene un pescador del caribe al abrir una ostra en la que está seguro de encontrar una hermosa perla. No creo que quedeis defraudados.

Señoras y señores, ladies and gentlemen, madames et mesieux, signora e signori, ositoko ositaka, para todos ustedes: Desde mi Roble, From my Oak, Desd l´arble qu´est de moi, Parlando desde le mio Roblini... Ositoko, Ositaka.

PD: Tronco, esto te lo cobraré en cenas, que lo sepas ;)

lunes, septiembre 26, 2005

Escribir sin tener nada que decir...

... o comunicar sin tener nada que decir, mejor dicho, es una de esas actividades curiosas a las que no soy demasiado aficionado. Sin embargo no todo el mundo piensa de una manera parecida y lo veo día a día a mi alrededor. Voy a unirme a la masa en esta entrada.

He estado algo de tiempo sin escribir porque aquello que tenía que decir ya lo he dicho en lugares distintos a este, y a ciertas personas. Han pasado cosas: un nuevo curro, una nueva relación, unas vacaciones excelentes, un incio de otoño, estación que por alguna razón a mí me afecta de manera inversa a la del resto de la gente, y mi vigesimo sexto cumpleaños.

En todo este tiempo he tenido conocimiento de que hay gente que me quiere y que hay gente que me desprecia y/u odia. Han pasado los días y las noches como el viento sobre las cumbres del Himalaya, y sin embargo es como si hubiesen pasado años desde la fecha en que puse la última entrada.

Leyendo algunos blogs de amigos y conocidos he tenido el pensamiento de que lo que tengo alrededor, mis circunstancias, están cambiando permanentemente. Y sin embargo nada cambia.

Ahora tengo un año más.
Feliz cumpleaños.

miércoles, agosto 03, 2005

Hay cuatro niveles de bondad en el ser humano.

Un amigo el otro día me obsequió con una pequeña perlita que me abrió un poco los ojos: hay cuatro niveles de bondad humana.

El primero es el Bueno: albergas sentimientos bondadosos y optimistas acerca de los habitantes de este mundo en general y de tus círculos cercanos en particular. Si un amigo te llama para hacer una mudanza harás lo posible para ir, siempre que te avise con suficiente antelación.

El segundo es el Tonto: los sentimientos bondadosos te desbordan y te empiezas a creer las letras de Sabina que dicen que los yonkis y las prostitutas son gente recomendable y estupenda. Si un amigo te llama para hacer una mudanza cancelarás citas para poder ir a ayudarle y animarás a amigos comunes para que se apunten al chiringuito.

El tercero es el Gilipollas: tus bondadosos sentimientos han alcanzado un nivel tal que tu pensamiento ha llegado a la conclusión de que la clase política no es tan mala como la pintan y que realmente sólo están un poquito estresados por la responsabilidad de saberse responsables del destino de cuarenta millones de personas. Tienen que ser buena gente leñe. Si te avisan para hacer una mudanza eres capaz de cancelar la cita con el/la chico/a que te gusta, olvidarte del cumpleaños de un familiar cercano, y de llevar bocatas y gorras para todo el mundo por si el hambre y las insolaciones.

El cuarto se llama Earendil: sobre tus sentimientos y pensamientos solamente cabe hacer especulaciones porque cualquier atisbo de lógica es tan pequeño que resulta invisible. Si alguien a quien no ves desde hace un año te llama para hacer una mudanza a una ciudad situada a 250 Km. de tu lugar de residencia, no solamente te prestarás presuroso a ayudar, sino que además involucrarás a un amigo para que conduzca un camión lleno hasta los topes y con el peso mal repartido por calles estrechas y carreteras mal asfaltadas y te ayude a descargarlo todo en una casa situada en un lugar donde hasta las cabras se sienten cansadas al mirar el camino de subida, y por último permitirás que llame a otro amigo (el cual entrará al día siguiente a las seis de la mañana a currar) para que venga a buscarnos a dos centenas de kilómetros de distancia cuando os quedeis tirados en una ciudad donde solamente hay trenes de alta velocidad y autobuses con horario de verano.

Así que ya sabeis, buena gente. Cuidaos de las mudanzas, los tontos, los gilipollas y los Earendiles del mundo. Nunca se sabe cuándo podeis tropezar con alguno.

viernes, julio 29, 2005

El problema de tener un blog...

... que frecuentan personas con las que te encuentras en la vida real, algunos de ellos amigos, es que tiendo a dejarlo parado a menos que tenga algo más o menos interesante o importante que decir. Algo que compartir con mis contertulios en esta improvisada sala virtual.

Es por eso que intento que mis entradas sean lo menos crípticas que pueda: dado que, aunque principalmente este blog es personal, intento que lo que se lea aquí sea interesante y esté redactado correctamente y con pocas faltas de ortografía.

Lo cual me recuerda algo que me dejó bastante sorprendido el otro día. Llevo bastante tiempo con internet y conozco las maneras (o la falta de ellas) con la que la gente tiende a escribir en el IRC o en el MSN. Que alguien se ofrezca a "hecharme" una mano, o me diga que ayer "estubo biendo" la tele son cosas que me chirrían, pero a las que me he acostumbrado más o menos.
Pero el otro día estaba navegando por la web de Nokia buscando las características de un celular nuevo cuando me encontré con esto: "Hechad un vistazo" al gráfico principal, justo debajo del teléfono.

Con el respeto que les tengo a yo a esa buena gente que son los Finlandeses, inventores de la sauna de vapor, padres y madres de chicas hermosísimas, y habitantes de una bella tierra... aunque otro día recordaré mi viaje a Helsinki, porque se merecería una plastoserie toda para él.

Esto trae a mi memoria la conversación que tuve antes de ayer con mi vecina sobre las saunas. Hay muchísima gente que se tira media hora dentro de ella pensando que es lo más sano del mundo, y la sauna no se toma así. Por lo visto, y según me enseñó la familia con la que estuve en Helsinki, hay que estar dentro de la sauna cerca de diez minutos y luego salir y darse una ducha fría. Después se puede repetir el proceso tantas veces como se quiera. Me dijeron que es excepcional para los hipertensos porque la tensión da un bajón impresionante.

Hablando de bajón, ayer tuve una conversación con Eleder y Arien en casa en la que se trató tangencialmente el tema de los bajones. Todo vino porque estábamos hablando de Tantra y de la base filosófica que tiene (y que suele ser obviada en aras de la vertiente sexual del mismo) y de las diferencias que tiene ese camino con el camino tradicional de los tres tipos de Budismo. Uno de los pilares del Budismo pasa por la aceptación de que la vida tiene una componente de sufrimiento que no se puede pasar por alto y que debe ser aceptada para poder tener una perspectiva vital más global. Los momentos de bajón y los momentos de euforia son cíclicos y se asemejan a un viaje por una cordillera: a veces se está en la cima y a veces en el fondo del valle; no importa: lo importante es el disfrute del viaje.

Y ya que hablamos de viaje, mi padre y yo estamos planeando uno que va a tratar de barcos. El plan consiste en ir viajando por distintos enclaves europeos donde aún quedan barcos veleros del siglo XIX y anteriores. De momento la madre del cordero es el Reino Unido, donde nos aguarda Portsmouth y un inquilino de lujo: el HMS Victory, navío de primera clase, donde izaron sus insignias los más famosos almirantes ingleses, entre otros el gran Horacio Nelson. También subiremos a Greenwich visitar el lugar de descanso de uno de los clippers más hermosos que jamás han existido: el Cutty Shark. Luego hay varias opciones, pero la que más me seduce es ir a Oslo a ver los restos del navío Vasa. Este barco tiene una historia muy curiosa: destinado a ser el terror del Báltico, el Vasa (o Wasa) tuvo una de las vidas marinera y militar más breves de la historia de la navegación. Nada más salir del puerto y navegar cerca de tres millas, zozobró y se hundió con toda la dotación y los cañones.

Ahora que menciono los cañones, estoy muy contento porque en un juego On-line al que estoy viciado ahora llamado OGAME (aquí la versión inglesa) acabo de investigar la tecnología que me va a permitir contruir los terroríficos cañones de plasma, la mejor unidad defensiva del juego. Ya era hora. Los juegos han alcanzado otra dimensión gracias a Internet.

Y ya que ha salido a colación el tema de internet, es sorprendente la ascendiente que tiene la red de redes ahora mismo en la vida de mucha gente. Prácticamente todos los anuncios ya portan una dirección de url junto con el eslogan, muchísima gente sabe lo que es el Messenger, prácticamente todos aquellos que trabajan en una oficina saben lo que es el correo electrónico y, de un tiempo a esta parte, muchos se han subido al tren de los Weblogs. La facilidad con la que se puede publicar una noticia, opinión, cuento, canción, relato, etc, ha motivado que bastantes personas utilicen estos espacios como herramienta habitual o como página personal. Aun así estos espacios también plantean sus problemas. He estado pensando sobre ello.

Y ya que lo mencionamos, el problema de tener un blog que frecuentan personas con las que te encuentras en la vida real, algunos de ellos amigos, es que tiendo a dejarlo parado a menos que tenga algo más o menos interesante...

jueves, julio 14, 2005

Observación

Es interesante observar cómo algunas veces la vida termina dándote la razón, como a regañadientes, trayéndote una experiencia que habías pensado posible en el pasado. A veces la especulación te da estas recompensas.

Pero son recompensas de doble filo porque terminan por hacerte creer que eres infalible. Una tontería, desde luego. Extiendes tus tentáculos mentales, observas todo lo de alrededor con aguda vista y comparas con tu experiencia. Y llegará un momento en el que la equivocación llamará a la puerta del castillo que te has montado y te dirá que, lamentablemente, ese castillo tiene que desaparecer de ahí para dejar sitio a una nueva autopista. Y ese es el momento de decidir si me quedo encerrado en mi castillo, desafiante y sentado en mi trono, o si parto de viaje hacia tierras desconocidas.

Todas las veces en las que he tenido que tomar esta decisión he partido de viaje, abandonando mis castillos, pero recordándolos todos y cada uno de ellos en mi caminar. Poco a poco se diluyen en la lejanía; poco a poco olvido; poco a poco me doy cuenta de que nunca han existido, y me lo creo. Las autopistas me persiguen, implacables.

Aunque, quién sabe... a lo mejor esos recuerdos son piedras de otro castillo más grande y esas autopistas son la argamasa que las une. Otro castillo. Otro castillo que también amaré. Otro castillo que, al final, también tendré que abandonar.